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lunes, 22 de octubre de 2012

On 21:12 by Anónimo in , ,    1 comment

El hombre, es decir la especie humana, ha estado desde sus comienzos, utilizando para su comodidad y bienestar, todo lo que ha encontrado a su alrededor, ya sea, la tierra, el agua, los animales, en fin, toda la naturaleza que ha existido desde un principio.
Gracias a muchas de estas actuaciones el hombre ha ido evolucionando, no por ello sin haber cometido errores, errores que casi siempre han sido recuperables.
Pero hemos llegado al punto en que realmente la especie humana se ha creído ser la dueña y señora de ese “Todo” con el que convive, arrasando, destruyendo, manipulando todo lo que tiene a su alcance, sin mirar las posibles repercusiones en otras especies, en la propia naturaleza, es decir: “Todo por y para el Hombre”, sin darse cuenta de que sin ese “Todo”, el hombre no existiría.
La mayoría de las veces se trata de grandes poderes, de grandes multinacionales que lo único que parece interesarles son las ganancias que obtendrán a través de sus actuaciones de la que tantas veces son acusadas, como la destrucción de selvas, por ejemplo, la amazónica, la desforestación para cultivos y ganadería, la tala forestal, carreteras, lavado de oro, explotaciones petroleras y mineras, y la mano de obra utilizada, abusando incluso de los derechos humanos en donde hasta niños están “esclavizados” para poder llevarse un plato de comida a la boca y para que nuestra sociedad “civilizada” viva bien.
Están también las comunidades indígenas que con sus culturas ancestrales y espiritualidad, son ignoradas, menospreciadas, “destruidas” sin importar que constituyan un valioso tesoro dentro de la diversidad y la cultura de la humanidad. Es a través de ellos como podemos conocer muchos aspectos de la selva que ignoramos, incluida la explotación y utilización de animales y plantas, tanto comestibles como utilizadas en medicina, en la fabricación de sus construcciones, etc. Se desprecia lo que se ignora. Las comunidades indígenas son pisoteadas, incluso por muchos políticos que, al vivir en las grandes ciudades, son ignorantes de la realidad amazónica.  La selva no es infinita. La contaminación se acumula, hasta el punto que podemos acabar siendo víctimas de nuestros propios residuos que van a parar a los ríos, al mar, los peces se contaminan, las aguas que luego bebemos y la que se transforma en lluvia que luego cae sobre nosotros y sobre las selvas, en un círculo vicioso de destrucción humana, y medioambiental.
La triste realidad es que la mayor parte de estas informaciones no salen en el diario que compramos en el kiosco, o en las noticias de la televisión, y si acaso son  “nombradas”, será de una forma inapreciable que pasará  desapercibida para el ciudadano.
Hoy en día esta desinformación a la que nos tienen acostumbrados y a la que decimos “Amén” como si fuera la pura y eterna realidad y con la que nos están manipulando sin darnos cuenta, o sin querer darnos cuenta, porque quizás nos es más cómodo, no saber, no conocer, ignorarlo porque de esta forma nuestra pequeña vida es más tranquila, y tenemos nuestros propios problemas ¿verdad?, sin saber que muchos de esos “problemas” son insignificantes, y otros son debido quizás a esta injusticia que se comete en todo el mundo. Hemos llegado a un punto en el que ya ni pensamos por nosotros mismos, nos dejamos llevar por lo que nos dicen o por lo que nos cuentan, porque claro: si sale en los medios de comunicación clásicos, los de toda la vida, es que esa debe de ser la verdad,  ¿No? Ni siquiera ponemos nada en duda, lo damos por hecho y así “desconectamos” de la cruda realidad que se vive a lo mejor en la casa de enfrente de nuestra calle…
La persona que realmente piensa por sí misma y se pregunta ¿Qué es lo que está ocurriendo realmente en el mundo? ¿Es verdad todo esto que oigo por la tele? Tenemos  aún, hasta hoy, la libertad de buscar “nuestra propia” información, de preguntarnos cosas, de no dar todo por cierto, de buscar por nosotros mismos…Esta manipulación, desinformación, o lo que es lo mismo la falta de información, es igual como queramos llamarlo, se puede intentar evitar, buscar, alternativas, otros medios de información, gracias a la tecnología tenemos a nuestro alcance lo que llamamos “Internet”,  a través de este medio podemos  acceder a diferentes tipos de informaciones, tanto en español como en otros idiomas y con ayuda, “aunque no sean muy exactos”, de algún que otro traductor.
Pero Internet no es el gran poderoso que dice toda la verdad, al contrario, ahí existe quizás muchas más mentiras, muchos embaucadores, de igual forma muchos intentos de manipularnos o confundirnos, bien sea hacia un lado o hacia otro, no existe control, tanto puedes llegar a dar con algo verás como con algo totalmente falso.
Pero también es cierto que al tener tanta información a nuestro alcance, somos nosotros mismos quienes después decidimos lo que “puede o no puede ser vedad”, no es fácil distinguirla, pero por lo menos tenemos “más opciones” que leyendo solamente los clásicos diarios, en donde siempre sale lo mismo, o la telebasura que realmente es eso en lo que se ha convertido desde hace años y cada día que pasa se autodestruye aún más. Programas de “supuestamente” entretenimiento, programas del corazón, o así los llaman, los engaños, y el mantenerte ocupado viendo tantas…..que realmente no nos damos cuenta de que lo que quieren es mantenernos delante de ese aparato para que no nos enteremos de lo que realmente está pasando por el mundo, para desviar nuestra atención hacia cosas la mayoría de las veces superficiales, nos parece que lo que ocurre en otra parte del mundo y no nos va a influir, ¡Que equivocados estamos! No dudemos de que lo que ocurre a nivel mundial nos afecta también a nosotros  tarde o temprano, ya no vivimos  tan lejos unos de otros, existe algo que lo han llamado “Globalización”, y mientras los gobernantes, y no hablo de políticos, hablo de las grandes corporaciones, los grandes bancos, las multinacionales, las financieras, los que realmente deciden por nosotros e incluso por nuestros políticos, afectan a nuestro propio propio país, es decir a nosotros, para  beneficio de “otros”.
Estamos metidos, queramos o no, porque nuestra opinión no le importa a nadie, nos han metido en esa Globalización, y que en un principio pensé, dentro de mi ignorancia o mi buena fe, que esto iba a ser algo bueno para todos los países, sobre todo para los más necesitados. Me he desengañado, la globalización es una forma de intentar controlar el mundo, para beneficios económicos de unos cuantos, y quién más beneficio obtiene más poder tendrá. Me ha dado cuenta de que los países en subdesarrollo con eso de la globalización están quedándose aún más pobres, sin posibilidad de competir con las grandes transnacionales,  y también me estoy dando cuenta como cada vez se nombran menos, que no se les da la importancia que se merecen, y que casi los estamos olvidando.
En muchos países la gente está saliendo a la calle para decir “NO” ¡No estamos de acuerdo con este sistema! con esta forma de gobernar, con estas injusticias que cada día son más grandes y extensas, porque cada día que pasa, la distancia entre ricos y pobres es cada vez mayor. La pobreza va en aumento, y mientras, los ricos son cada vez más ricos.
Yo confío en que cada vez hayamos más personas que digamos en voz alta ¡NO! No, porque no se puede tolerar que unos puedan alimentarse, mientras miles de personas, la mayoría niños, se mueren bien sea por hambre, por falta de medicina o por falta de agua potable. En algunos de estos países existen conflictos armados, de las que apenas nos enteramos. Muchos de esos países tienen gobiernos corruptos, más que los nuestros, pero esos gobiernos a menudo son mantenidos o permitidos en el poder por los grandes países capitalistas, entre ellos el nuestro, existen intereses que por lo visto valen más que una vida humana.  
Mientras tres cuartas partes de la humanidad mueren de hambre, aumentan en los países desarrollados los problemas por sobrealimentación. ¡Que contradicción y qué vergüenza! Existen recursos y medios suficientes para mantener a toda la población mundial. Sólo es cuestión de repartir equitativamente esos recursos.

El 2 por ciento de la población mundial posee más de la mitad de la riqueza global, según un estudio de la Universidad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La investigación señala que la riqueza está concentrada en Norteamérica, Europa y las naciones de altos ingresos en el área de Asia-Pacífico.

Existen ciento y cientos de formas de enterarnos de lo que realmente está ocurriendo, estamos comiéndonos, explotando, destruyendo, todo, todo lo que la naturaleza nos ha dado, y nos estamos destruyendo a nosotros mismos también.
Nuestra vida la rigen, las prisas, las envidias, la intolerancia, lo superfluo, es decir lo que realmente no nos es necesario, y la mayoría de las veces ni siquiera útil, nos golpean con anuncios, anuncios, y anuncios, compra, compra y compra, y compramos, sin saber realmente que es lo que estamos comprando y el por qué.
Ya no tenemos tiempo para nada, todo va a un ritmo que no podemos seguir, ¿Cuántas veces hemos pensado? Me faltan horas, me falta tiempo, no puedo con todo, pero, ¿Nos hemos preguntado el por qué hemos llegado a esta situación? Y ¿Que es lo que realmente estamos haciendo? ¿Acaso estamos realmente viviendo? Y no digo vivir como nos rigen los otros, sino vivir como a nosotros nos gustaría, saborear de lo que nos gusta, hablar con la familia, tener tiempo para tomar de forma tranquila un café con los amigos, caminar por la calle y en vez de saludar con la mano y no pararnos porque no tenemos tiempo, hablar con ese amigo que nos hemos encontrado aunque sólo sea un; ¡Hola como estás! ¿Te va bien?
Y todo esto ¿Para qué? O mejor dicho ¿Para quién? y ¿Por qué?
¿Es que acaso no existe otra forma de vida? Una vida en el que volvamos a disfrutar de las cosas sencillas, en la que podamos compartir con lo demás, en el que seamos más honestos sobre todo con nosotros mismos, en el que una sonrisa nos contagie con otra sonrisa, en el que volvamos a dar los buenos días o las buenas tardes, en el que no tengamos todos los días esa cara de amargados que tenemos y peleemos por todo y nos enfademos realmente por nada importante. En el que no estemos siempre a la defensiva, desconfiando de todo y como si todo el mundo fuera nuestro enemigo.
¿Es esto realmente vivir? ¿Es esta verdaderamente la mejor forma para conseguir un poquito de felicidad en nuestra vida, y de paso en la vida de los que nos rodean? ¿Cuesta tanto ser un poquito más amable y sonreír de vez en cuando incluso a esa persona desconocida?
No se vosotros, pero yo he decidido que no quiero que mi vida sea así, que por muchos obstáculos que tenga que pasar no quiero perder aquello que realmente me pueda dar una vida interior mucho más plena y por ende mucho más feliz.
Quiero un cambio de mundo, un cambio de sistema, un mundo más justo para todos, y lo mejor será empezar por mi misma y por los que me rodean, por la familia, cada vez más separada, por el amigo, por el vecino, o por ese señor o señora que me encuentro al que no conozco de nada pero que puedo perfectamente dar los buenos días con una sonrisa. En fin por mi entorno, el más cercano y por el más lejano.
Yo soy y seré de las personas que dicen “NO” a las injusticias sea contra lo que sea, y sea de la especie humana o de otras especies, este mundo lo formamos muchas vidas totalmente diferentes, y todas tenemos el derecho de vivir y disfrutar de esta nuestra casa, de momento la única que conocemos y en la que podamos vivir, entonces respetemos y en vez de destruir, construyamos un mundo mejor para todos.
En nosotros está la fuerza y el poder para conseguirlo.

María Hernández.
La Palma

domingo, 21 de octubre de 2012

On 17:05 by Anónimo in , ,    1 comment

La situación que existe actualmente en la Palma sobre los animales abandonados, es escalofriante, de veras, siempre ha sido dura, preocupante, pero este año es algo reprochable, intolerable, alarmante... y muy, muy agobiante por el hecho de no poder hacer más y tener espacio para colocarlos de forma temporal.
Esto, aparte de agobiante, está llevando a una situación límite a las chicas de la protectora y a cualquiera que intenta ayudar, y por ende a mí también....
Cuando la impotencia te puede, es mentalmente enfermizo, ver qué quieres y no puedes porque unos malditos señores/as, se lo pasan por donde todos sabemos, es desalentador, lo que sucede aquí, sucede de igual forma en todas las islas y más aún, en toda España.
Sinceramente a mi me quita la esperanza que pueda tener sobre el hombre, hablo en general,  haber creído que el ser humano estaba evolucionando, esto es de risa, ¿Evolución?

¿Qué es la evolución?
Si lo miramos en términos de adelanto tecnológico,  material,  ciencias, etc. pues sí, no voy a negar que en eso se ha avanzado, pero...
¿Y donde han quedado nuestros valores? ¿Donde está nuestra ética? ¿Donde está nuestra  humanización?
Humano = Humanitario = solidario, benefactor, caritativo, altruista, compasivo.
¿Creéis realmente que hemos evolucionado en esto?
¿O es que quizás nuestra evolución para conseguir  otros adelantos ha hecho que paguemos con la involución en otras cosas?
Como es, la humildad, la generosidad, solidaridad, amistad, etc.
Para conseguir unas cosas hemos tenido que desprendernos de otras mucho más importantes.
¿Por qué? ¿Que hay más importante que el ser humano no pierda su moralidad, su conciencia, su sentido del bien? 
Realmente se está perdiendo, y lo veo muy preocupante porque las enemistades  entre hermanos, vecinos, etc. es el primer paso para comenzar las grandes disputas, y por lo tanto la primera pieza de un dominó que no ha de acabar nada bien, nos arrastra a un malestar general, a una lucha sin sentido,  odio, envidias, enfrentamientos, rivalidad... pero, ¿Por y para qué????
¿A quién le interesa que nos encontremos en esta rivalidad, desconfianza día tras día?
Incluso en esta crisis que estamos soportando, seguimos siendo rivales, no hay unión, no pensamos en global, sino en individual, seguimos luchando contra nuestro vecino, cuando contra quienes debemos de luchar es contra quienes nos han metido en esto.
No seamos incautos, ¿Creéis realmente que esto ha sido una desgracia mundial para todos?
¡Hombre! seamos niños en ciertas cosas, pero no en la ingenuidad creyendo  todo lo que nos cuentan, no permitamos que nos engañen.
¿Creéis que el dinero desaparece como por arte de magia?
¿Quién o quienes están ganado con todo esto?
Ahora que es cuando el pueblo debe de estar más unido que nunca, resulta que cada uno va a lo suyo, y es cuando más separados estamos.
La famosa frase de Divide y Vencerás, que realmente no se sabe quien la dijo,  César, Maquiavelo, los romanos, que también se utiliza como: “Divide y Reinarás", tiene toda la apariencia de estar sucediendo ahora mismo, en nuestras propias narices y no queremos enterarnos. 

Porque lo que ocurre con los animales es solo un reflejo de lo que ocurre en nuestra sociedad y en lo que se ha convertido, reflejo que nos lleva a mirar al lado nuestro, a nuestra familia, amigos, vecinos, y sobre todo nos debe llevar a mirar dentro de nosotros mismos, hondo muy hondo, ya no podemos pensar con claridad, no podemos pararnos unos minutos y dejar la mente en blanco de nuestros  problemas cotidianos y mirar bien en lo que realmente nos dice nuestro propio yo, nuestra conciencia. 
Estamos destruyendo lo único importante para el ser humano, eso mismo, nuestra humanidad y sin nuestra humanidad, puede haber mucho progreso tecnológico que a donde únicamente nos va llevar es a perder aún más lo poco que nos queda de amor, porque esa es la verdadera palabra que puede aún salvarnos, amor por los amigos, amor por la familia, amor por el barrio, amor por lo que nos rodea, amor incluso por quienes no conocemos, ¿Donde lo hemos dejado? ¿Donde se nos ha perdido?
Tenemos que volver a sentir como niños, a pensar como niños, con la misma inocencia y no permitir que este mundo, esta sociedad, este sistema que nos arrastra, nos destruya.
¿A que tenemos miedo?
Tenemos miedo  que si nos mostramos a los demás tal y como somos, venga alguien  a aprovecharse de nuestra confianza, de nuestro buen hacer, e incluso de nuestras debilidades, tenemos miedo a ser vulnerables a los ojos de otras personas, porque seguro que alguien querrá manipularnos, pues sí, claro que sí, seguro que alguien querrá aprovecharse de nosotros, pero sois ilusos si pensáis que ahora mismo no se están aprovechando de nosotros.
¿No veis las cosas claras?
Estamos pagando una crisis, supuesta crisis, que alguien ha creado o provocado, como si la culpa fuera nuestra, piénsalo bien, ¿Es vuestra la culpa? ¿O de vuestro compañero? ¿O de vuestro padre pensionista? ¿Qué hemos hecho nosotros para provocar todo esto? Y encima tenemos que pagar con nuestra salud, educación, empleo, alimentos, hogar…  lo que otros han provocado, pero sinceramente ¿Lo veis lógico? ¿Lo veis justo?

No queremos, no tenemos valor para verlo, porque eso haría que cayera toda nuestra percepción de la realidad, que intuimos existe, vivimos con miedo, miedo al cambio, miedo al futuro, miedo a salirnos de lo marcado, miedo a todo lo diferente.
--¿Cómo va a ser eso? Es una crisis, y ya está….pensáis, somos infelices, antes tampoco éramos felices, pero seguíamos la rutina establecida que siguen todos…y de esa forma creemos que somos algo felices.
Cerramos nuestros ojos porque nos es más cómodo, y decimos;
--¡NO! ¿Pero que está diciendo, como va a ser eso, estamos locos o qué?
Eso es una locura, ¿Pero qué dice?
Tenemos que confiar en quienes nos gobiernan… 

Y sí, claro, por eso estamos así, por confiar demasiado aún intuyendo que nos están engañando, incluso cuando las cosas van de mal en peor, y por eso hemos llegado a este punto.
Si nuestra humanidad para con los de nuestra propia especie se va a pique ¿Cómo no será para con las otras especies?

Y mientras no tengamos el coraje de decidir por nosotros mismos, lo que queremos para nuestra vida y la de los nuestros, que tipo de sociedad queremos, seguiremos siendo esclavos, sin saberlo, o sabiéndolo, pero porque es más cómodo, menos problemas, ¿Verdad? Esperando, y algunos rezando, a que venga alguien que nos salvará, y mientras, aguantando y aguantando, hasta que un día, o reventemos nosotros o revienten nuestros hijos.
¿Es que realmente creéis que tenemos derecho siquiera a pensar que alguien nos salve? Pues no, no tenemos ningún derecho a pensar eso, ¿Por qué habríamos de tenerlo? ¿Qué hemos hecho para merecer esa ayuda, esa salvación?
Mientras no demos nosotros el primer paso, no podemos esperar a que los de fuera hagan algo por nosotros, si no nos salvamos entre nosotros y nos apoyamos y ayudamos entre nosotros, nadie, nadie, va a venir a salvarnos.
Quien me conozca más o menos o haya leído algo de lo que escribo, sabéis que mi debilidad es el respeto hacia los animales, pero esto es sólo un reflejo de muchos anhelos. Mi intento de protección hacia ellos es porque quienes les crean su mal es el hombre, y si no existimos otras personas que estemos ahí, para ponernos entre unos y otros, los animales quedarían huérfanos,  desprotegidos ante la maldad humana, que puede llegar a ser mucha, mucha.
Eso no significa que “nosotros” hayamos dado de lado a los de nuestra propia especie, aunque muchos realmente lo merecen, todo lo contrario, porque quien respeta a un animal, respeta muchísimo más a la personas, a la naturaleza, a nuestro mundo que estamos destruyendo entre todos, repito respetamos y amamos muchísimo más que otras personas que se burlan de nosotros o nos atacan, y luchamos por un bien común, no veréis nunca a ningún amigo de los animales que no luche con la misma fuerza contra toda injusticia, todo avasallamiento, esclavitud, o todo abuso de poder.
Debemos de permitirnos a nosotros mismos y a los demás actuar de acuerdo  con su individualidad y su derecho a ser diferentes.
Debemos de tener siempre presente que el mundo está compuesto por personas diferentes, por especies diferentes y debemos de respetar la diversidad, las opiniones, las creencias y los pensamientos de los demás.
Podríamos incluso tratar de entendernos mejor.
¿Imposible? ¿Utopía?
No lo creo, quién quiere puede, y si queremos podemos…sólo falta saber si “queremos” y lo que realmente queremos.

Saray M.