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lunes, 30 de junio de 2014

On 12:23 by Mi camino es mio in , ,    No comments
Siempre me he preguntado cual puede ser el proceso mental de una persona que disfruta de un cadáver, entero o pedazo, colgado en la pared de su casa. Contemplar lo que fuera un ser vivo, ahora muerto, que ha perdido su esencia vital, por definición no puede ser bello. ¿Acaso las personas que encuentran atractivo al ser muerto poseen otra forma de procesar la relación entre la vida y la muerte? ¿Tal vez como los toreros que sienten, dicen, una siniestra atracción por la muerte – y aunque no lo dicen, es obvio que también la tortura-?  

¿Qué oscuros sentimientos habitan detrás del interés por ostentar objetos muertos?
Si existe una profesión “exenta” de crueldad y que representa la “cosificación” de los animales en su máxima expresión es la taxidermia. Decimos que es una actividad carente de crueldad pues la víctima, el animal no humano, llega muerto a las manos del siniestro profesional. Es un cadáver que estos artistas de lo necrótico convierten en un objeto de decoración. 

Es la culminación del desprecio por la vida: un animal con toda una existencia por delante es convertido en un objeto inanimado para satisfacción de la persona, en la mayoría de los casos, responsable de la muerte. 
 
Esta actividad se haya íntimamente relacionada con la caza. Pero no son pocos los habituales a estos profesionales de la muerte. Incluidas las personas que, echando de menos a su compañero animal, los disecan cuando mueren y exhiben en una fría quietud intemporal. Un acto tenebroso la de ubicar a tu mejor amigo no humano, ahora muerto, cerca, donde contemplarlo. Ya no habrá más caricias, calor, juegos… vida, algo realmente patético.
Siempre me he preguntado cual puede ser el proceso mental de una persona que disfruta de un cadáver, entero o pedazo, colgado en la pared de su casa
Otros que gustan de estos profesionales son los taurinos. Por ejemplo, la cabeza de algunos toros aniquilados en Tordesillas a raíz del festejo del Toro de la Vega “decoran” las paredes de bares, restaurantes o la casa del matarife de turno. Es el caso de Oscar Rodríguez, ejecutor de Vulcano durante el Torneo de 2013, que ahora tiene la cabeza del enorme animal a disposición de sus amigos. Es habitual, también, encontrar en tiendas taurinas a toros disecados. Sólo comercios muy concretos llaman la atención de su público con animales (enteros o trozos) muertos, poniendo en evidencia el nivel empático, sensibilidad hacia el dolor ajeno y afición del público atraído.

Desde luego, son cuestiones inquietantes sobre la naturaleza humana.



Por Juan R. Arriaz.
Fuente: BLOG/PACMA

jueves, 23 de febrero de 2012

Estrategias que apestan a especismo

Cuando los muertos en nombre de la ignorancia, la superstición y el oscurantismo eran seres humanos, los responsables de aquellos cruentos y absurdos sacrificios le decían a un pueblo atenazado por el miedo a la persecución, al martirio y a la ejecución:
“Es la ofrenda a los dioses, es el castigo a la impureza y la herejía, es por el bien de la raza. Preocupaos por aplacar su ira, por la salvación de vuestras almas o por la supremacía racial antes que por la envoltura carnal”.
Sin embargo aquellos motivos de los verdugos no hacían desaparecer su terror.
¿Quién podría sentir alivio esperando su turno para morir?

Ahora que las víctimas de los asesinatos legales (pena de muerte o invasiones por la “libertad” aparte) son animales no humanos, los sayones y su cohorte de siervos nos exhortan a que dirijamos el dolor hacia los males de los miembros de nuestra especie.
¿Y es que alguien podrá embadurnar conscientemente su lengua con la mentira acusándonos de no sentirlo?
Seguramente lo hacemos más que ellos consagrados como están a seguir dando por buena la violencia.
Pero ayer al igual que hoy, las razones para justificar los crímenes más cobardes amparados por un derecho degenerado, para poner freno a la resistencia ante su comisión y amordazar las bocas queriendo obtener la aquiescencia a través del silencio impuesto por la fuerza o el engaño, se basan en la pretendida inferioridad (toros por ejemplo) o naturaleza dañina (caza por nombrar un caso) de los seres asesinados.

Motivos de antaño para que sigan cayendo nuevos inocentes.
El hombre, único depredador por codicia, sadismo o entretenimiento, mantiene tal cual su antigua capacidad para someter, explotar y matar.
Sólo ha variado las apariencias formales y legales para cobijarse bajo la evolución y el progreso, pero conservando en el fondo intacta la esencia voraz y homicida y llevándola a la práctica.

Dicha estrategia acaso servirá para renovar sus coartadas, pero jamás para entender desde la razón y no por medio de la interpretación torticera cómo abrir un libro de historia, aún de la más lejana, es situarse frente a un espejo para escuchar idénticos gritos y contemplar la misma sangre que nuestra especie no se cansa de derramar en nombre de mil aberraciones.

¿Qué nos preocupemos de las personas?

Eso hacemos cada vez que luchamos por desterrar la violencia del comportamiento humano. Sois vosotros, que la amparáis bajo ese burdo disfraz de piadosos, los que entonces como ahora os sentís a salvo porque nunca estáis en el grupo de las víctimas.

No es vuestra compasión ni solidaridad quien habla, sino un profundo y repugnante cinismo. Con esa actitud hipócrita buscáis la simpatía de terceros para hacerles cómplices de la brutalidad con animales. Pero el más simple análisis os deja al descubierto.

Nosotros abominamos de cualquier tipo de violencia, ¿podréis vosotros decir lo mismo?


viernes, 27 de enero de 2012

ADVIERTO QUE ALGUNAS FOTOS NO SON MUY AGRADABLES.

"SI NO TIENES CORAZÓN NO LAS VEAS, SI TIENES CORAZÓN DEBES DE VERLAS."

Nos llega un nuevo caso de maltrato animal ocurrido en el municipio de El Paso, isla de la Palma.

Perrita pequeña, color negro, recién parida, sin cachorros, con leche en las tetitas todavía y muy hinchadas, encontrada en la basura, tiene algunas mordidas que se supone fueron provocadas por alguno ratón o rata.

Quién la recogió de la basura en vez de llevarla a un veterinario, no se le ocurrió otra cosa sino llevarla al terreno de Adi, cuando se sabe perfectamente que aquello está saturado de perros y el ayuntamiento “dijo”, en su momento, que se prohibía que la gente continuara llevando animales allí.